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Alabanza de Corazon

Ministerio de alabanza de Gainesville Fl.
Somos de Gainesville un grupo de hermanos que solo queremos adorar a el Rey de Reyes Jesucristo

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Seamos Exelentes

alabanza — 10-08-2007 GTM 1 @ 05:36

Administración  de Nuestra Vida Con Excelencia “Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”  (Fil. 3:14). “Por eso, ya que ustedes ambicionan poseer dones espirituales, procuren tener en abundancia aquellos que ayudan a crecer espiritualmente a los de la iglesia.”  (1 Co. 14:12). “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.”  (2 Co. 4:7). La excelencia no es sólo un concepto, es la forma de vida que deberían tener todos aquellos que dicen pertenecer al Reino de Dios.  La excelencia no debe ser un fin en sí mismo, sino más bien el medio para lograr un propósito o una visión.  Debería ser parte de toda nuestra vida, y no sólo de ciertas pequeñas áreas.  Una persona con altas expectativas, pero con una moral pésima o con una vida privada asquerosa, no califica para la excelencia, porque la raíz de la excelencia se afirma en el carácter y en la integridad.  La excelencia tiene su poder en la moralidad.  La clase de excelencia de la que estoy hablando, va más allá del éxito secular, que es superficial y temporal.  No es desequilibrado, abarca todas las esferas de la vida de una persona.  Es total, completa. La verdadera excelencia refleja la naturaleza de Dios.  No tiene que ver tanto con lo que hemos logrado, sino más bien, con la manera en que lo hemos logrado.  Tiene que ver con el tipo de vida, con la calidad de vida que hemos vivido, y si ésta ha traído gloria a Dios.  “...y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria.”  (1 Ts. 2:12). La excelencia necesita un patrón, un ejemplo en qué fundamentarse.  Este patrón es la Palabra de Dios.  La Biblia muestra principios por medio de los cuales podemos medir nuestros logros.  Por ejemplo, podemos preguntarnos si hemos logrado o estamos logrando dar la gloria a Dios;  si estamos hiriendo o dañando a alguien en el camino a nuestra meta;  si estamos contribuyendo con el bienestar de los demás;  si al lograr la meta ensuciamos el templo del Espíritu Santo, (que es nuestro cuerpo) o si nuestro propósito afecta nuestros valores y convicciones.  Debemos preguntarnos cuáles son nuestros motivos al querer lograr algo, si lo hacemos por egoísmo o por autocomplacencia. La excelencia implica vivir una vida totalmente rendida a la voluntad de Dios.  Esto significa vivir una vida que agrade a Dios y que dé fruto abundante.  Ser excelente es vivir una vida íntegra y divina;  es hacer la obra de Dios de acuerdo con Sus preceptos (mandatos, órdenes).  Es reflejar la gloria de Dios en todo lo que hagamos. Dios nos llama a mostrar excelencia en todo lo que realizamos.  La excelencia se convierte poco a poco en una manera de vivir y refleja el carácter y la naturaleza de Dios mismo.  Aquellos que sirven a Dios y quieran agradarle, no pueden vivir una vida mediocre.  Lee Mt. 5:20. La historia nos demuestra que cuando pagamos el precio correcto, podemos tener excelencia en todas las esferas de la vida.  Dios nos ha dado a todos talentos naturales.  Además, Él le da dones espirituales a aquellos que andan en Sus caminos.  Pero estos dones pueden llegar a ser excelentes, no sólo cuando hacemos que produzcan o al ponerlos al servicio de otros, sino también cuando tenemos altos valores y un buen estilo de vida.   “Que no deshonraran a Dios en la vida diaria, sino que le proporcionaran alegría, pues con tanto amor los invitó a compartir la gloria de su reino.”  (1 Ts. 2:12  Versión “La Biblia al Día”).  DATOS ACERCA DE LA EXCELENCIA:Û La excelencia no se logra fácilmente.  Tenemos que establecernos metas y estar dispuestos a enfrentar cualquier oposición y pasar las condiciones que se requieren. Û El talento, las habilidades o el ingenio no producen la excelencia.  La excelencia debe reflejarse en todo lo que hacemos y somos;  en nuestra forma de vivir diariamente y en nuestros valores.  Con otras palabras, debemos ser íntegros para poder llegar a ser excelentes. Û Las únicas personas que llegan a la excelencia, son aquellas que se han hastiado de la mediocridad y que quieren hacer la diferencia.  Aquellos que son leales a sus propios compromisos, no buscan atajos, y no reciben ninguna recompensa que no se hayan merecido en verdad. ¿Cuál debe ser la motivación para que un cristiano sea excelente?  La respuesta es 1 Co. 10:31:  “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”  “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”  (Mt. 5:48). Ésta es una razón de peso (suficiente) para buscar la excelencia.  ¿Por qué debemos hacer todo para la gloria de Dios?  ¡Porque todo lo que tenemos le pertenece a Él, sean nuestros talentos, fuerza, tiempo o vida!  ¡Si usamos todo lo que es Suyo, hagámoslo de la mejor manera posible, para Su gloria!  Ésta es otra forma de testificar al mundo que nos rodea.  Si somos excelentes en todo lo que hacemos, y lo hacemos todo para la gloria de Dios, ellos verán a Cristo en todo lo que hagamos. “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.”  (Ef. 2:10). Û Hemos sido creados en Cristo para hacer obras excelentes. “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”  (Jn. 15:8). ¿Qué clase de fruto puede glorificar al Padre?  ¿Qué le puede traer gloria a Él?  El Señor se complace con frutos que reflejen Su carácter, frutos de excelencia.  Si miramos todos las ocasiones en que Dios dio instrucciones a los hombres - fuera para construir (ya fuera el templo o el Arca del Pacto), u otra cosa – siempre dio instrucciones para que se hiciera con excelencia.  Debemos darle lo mejor que podamos a Él, debemos darle lo excelente - aunque sea un sacrificio para nosotros.  Dios no es un Dios mediocre, por lo tanto no se complace en la mediocridad.  Debemos  ser agradables ante Él (2 Co. 5:9).  La excelencia tiene muchas formas, no podemos limitarla bajo un sólo patrón.   “Muchas mujeres hicieron el bien;  mas tú sobrepasas a todas.  Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;  la mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.  Dadle del fruto de sus manos, y alábenla en las puertas sus hechos.”  (Pr. 31:29-31). Û Podemos ser sobresalientes.  Vimos que esta mujer era alguien que buscaba la excelencia.  Todo lo que hacía lo hacía basándose en patrones altos.  No era una simple ama de casa como otras.   Û Su secreto era que tenía fe en el Señor y tomaba sus fuerzas de Él.   Û La obra de sus manos era la consecuencia de lo que ella era.  Nuestros frutos dicen qué es lo que somos en realidad, y dicen cuáles son nuestros valores. Û El hecho de que no seamos muy atractivos físicamente, o que no tengamos muchos encantos, no nos debe opacar o reprimir.  Dejemos que resplandezca en nosotros nuestra belleza interior. “Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más.”  (1 Ts. 4:1). Û Sé sobresaliente. Û Apunta más alto aún.  No aceptes límites a lo que Dios te ha mandado a hacer.  Haz que Cristo sea el centro de tus obras.   “Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, a él sea la gloria ...”  (Ef. 3:20-21). Û ¡Cristo en nosotros, es capaz de hacer cosas mucho más grandes de lo que podemos imaginar!  El problema es que a menudo lo limitamos por causa de nuestra incredulidad.  Nosotros le “quitamos el impulso” a Dios, cuando dudamos de Su poder. Û ¡Deja que el poder que está dentro de ti salga a la luz!  Tú puedes sobresalir y sobrepasar los valores de los seres humanos.  No dejes que la falta de educación superior, los talentos y habilidades de los demás o la sabiduría humana te limiten o determinen tus límites.  El único que puede ponernos límites es Dios.  Los límites que tenemos son su sabiduría y su poder. Û Así como el poder de la gravedad de la tierra atrae todas las cosas hacia ella y las mantiene “atadas,” así también la mediocridad nos atrae hacia ella y nos mantiene “atados.”  ¡Ve más allá del poder de la gravedad y podrás volar como un águila, remontando el vuelo y subiendo vertiginosamente, o como un barco podrás navegar  surcando los mares, o podrás volar por encima de las nubes como un aeroplano!  ¡Inténtalo!  ¿CÓMO SOBRESALIR;  CÓMO DISTINGUIRSE:?“Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;  sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.”  (Col. 3:23-24). Û Hemos sido llamados a hacer lo mejor que podamos hacer. Û Debemos ser íntegros, dignos y respetables. Û Necesitamos imponernos metas y normas altas, para que el poder de Dios tenga la oportunidad de obrar en nosotros.  No podemos darnos el lujo de ser mediocres, gente de tipo “promedio” o personas que se conformen con un segundo lugar. Û Recordemos que nuestra productividad no es más que el resultado de nuestra obra.  Cristo es el fundamento, la raíz y el poder que está detrás de nuestra vida y que nos impulsa hacia la excelencia. Û Tenemos que ser compañeros de Dios. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”  (Mt. 6:33). Û Dejemos que el poder de Dios emane de nosotros constantemente.   Û Disciplinemos nuestras vidas. “El corazón del hombre piensa su camino;  mas Jehová endereza sus pasos.”  (Pr. 16:9). Û Nosotros planeamos, pero Dios es quien decide. 

Alabanza

alabanza — 10-08-2007 GTM 1 @ 05:26